Mercedes Castro pintora madrileña disfruta de su trabajo y captura la vida más allá de lo externo.

Se caracteriza por el dominio de la paleta y, la expresión de sus cromatismos y sus escenarios indescifrables, llenos de vegetación exuberante con la presencia de la fuerza y la pasión de las personas, los animales, los espíritus del bosque, los devas y las energías.

Conectada con la fuerza de la naturaleza, con la determinación de la existencia, pero también con lo enigmático, es decir, la luz, el equilibrio, Mercedes encuentra la energía y el magnetismo en entornos muy cariñosos, llenos de árboles, bosques, plantas, flores, animales, simbólicos y decisivos como un ave, un gato o un pavo real.

Sus personajes son parte de un todo, con clara determinación, tanto en sus pinturas al óleo de paisajes exuberantes y sensuales, llenos de luz, la fuerza del mar, la expresividad del océano que se baña con sus millones de gotas del agua en el medio ambientes que  acarician y tienen sus elaboradas composiciones florales en colores pastel, sus atractivas acuarelas y dibujos llenos de misterio y precisión. Sus gatos, alegoría de una sensualidad, una visión felina de la existencia, entendida como la capacidad de ir más allá de lo que es en sí mismo gracias a los dones y las posibilidades inherentes en la naturaleza.